lunes, 1 de noviembre de 2010

despedida

Tus lágrimas son las gotas de lluvia que ayer salían a desgana de ti. Estabas fingiendo que te importaba vuestra despedida… pero solo querías quedarte solo. Ella se deshacía en lágrimas en la ventana del tren mientras este se ponía en marcha, y allí estabas tú, perplejo, esperando que ella se fuera para poder ser libre otra vez. En un suspiro el tren desapareció, te limpiaste tus falsas lágrimas, y tu empezaste a caminar, adentrándote  en la soledad de la ciudad un domingo por la mañana. Las calles estabas desiertas, no se oía ni un solo murmullo, la poca gente que se encontraba iba en silencio, sumida en sus propios pensamientos. Y allí estabas tu, solo, recordando los momentos que habías pasado con ella, arrepentido de no haberle sido sincero, y que hará ella ahora? Que amargo camino le espera por tu culpa?

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